la gigantona

Por Javier Zúñiga.

Todo comenzó muchos años atrás, fecha que no recuerdo con exactitud, solo se que dede muy niño en aquella casa grande y verde del parque Olaya todos los años y para la misma fecha se escuchaba un sonido de flauta y tambor día y noche, y así mismo la alegría y el goce de toda una familia, como también las voces diciendo: “Mira acomódate el fajón”, “cuidado se te queda la pañoleta”, “¿ya subieron la bandera ?”, “¡apúrense que ya llegó el último bus y el que se quedó se quedó!

Imposible olvidar los majestuosos ensayos sobre la carrera 31 de nuestra Apoteósica Gigantona, aquel estribillo que repetíamos en medio del sonar del millo y que anteriormente decía: Ya llegó, ya llegó, ya llegó La Gigantona… ya está aquí, ya está aquí, ya está aquí lo que más quiero.

Fue entonces cuando realmente sentí una frase que mi Madre Aura Alvarez Cabrera, hermana de nuestro director el Señor Germán Alvarez, que decía: “Mijo, tú abuela Josefa nos decía que aquel que no se mueva al son de un tambor y una flauta de millo está muerto en vida!

¡Y es cierto! ¿O es que pueden ustedes resistir no levantar un pie o mover las caderas cuando suena en armonía este conjuntos de instrumentos excelentemente interpretados por nuestros Grupo Canalete ? ¡Es imposible!

la gigantona

Ver a mis abuelos, padres, hermanos, tíos, primos, amigos del barrio bailar al son de la Cumbiamba Mona es un incentivo más en mi amor a la cumbia y el amor a la gigantona.Y entonces decidí participar en los inigualables y excepcionales pequeños gigantes con mi inolvidable pareja Kissy Alvarez, prima e integrante de nuestra Gigantona.

Los pequeños gigantes hoy en día nos dejan impresionados por la elegancia con la que se expresan y bailan al son de su majestad la cumbia. Ellos son las muestra de que efectivamente el carnaval y la cumbia nunca morirán.

Estuve fuera por un tiempo, pero sabía que era inevitable mi regreso, tanto que la vida me regala a mi esposa Andrea Trujillo de León, quien para mi fortuna conserva un sentimiento especial por esta hermosa danza y la que no espero terminar de encontrar toda esta historia para hacer más inevitable mi regreso.

Ya son tres años consecutivos con ella. Sabemos que nos falta mucho por aprender, pero tenemos claro que ¡Cuando bailamos los hacemos con el alma y el corazón ! Porque más que un baile debemos expresar sentimiento, y eso hacemos cada vez que Canalete suelta su majestuosa interpretación.

Mis disculpas si fui un poco fastidioso con mi humilde letra pero es que sentía la necesidad de expresar de dónde realmente proviene mi amor a la cumbia y mi amor a la gigantona.

¡Bailar con La Gigantona es simplemente excepcional!, sublime, bailar en La Gigantona es bailar con elegancia, es estar impecable de pies a cabeza, es sentir la cumbia y expresar sentimiento, es encontrar una conexión única con el público, con la danza, con nuestros compañeros, ¡Es realmente un lujo!

No me creen ? Pregúntenselo a mis amigos y compañeros de fórmula: Para este año Adriana y Hugo. Sí, ellos, los que vinieron de Cali, esos que se gozaron el carnaval como si fuera el último! Que una vez puesto nuestro impecable uniforme, me cuentan que los hicieron sentir como cumbiamberos y parte de esta gran familia.

la gigantona

 

Recuerdo que les dije a ellos (Adriana y Hugo ) “Hey ¿Ya compraron la insignia de la cumbiamba ? ¡Hablen con Mora! Ella los hace lucir más elegantes”.  Y ellos me contestaron “¿La qué?” “Mi llave, el botón de los 20 años. Estamos cumpliendo 20 años, y cuando los tengan mírense al espejo y ¡Estén orgullosos que están por participar en la mejor cumbiamba del mundo!

Entonces me quedaron viendo fijamente y les dije que esta insignia tiene algo especial, somos privilegiados, con ella podemos entrar a todas partes y estar en lugares preferenciales en toda Barranquilla.

Luego de terminar nuestra exitosa gran parada de tradición les dije “Vamos a entrar a un establecimiento de salsa que todos conocemos la fila es interminable pero no importa recuerden que tienen la insignia de los 20 años de la cumbiamba” y les dije “¡Vamos a entrar!”.

El resto se lo pueden preguntar a ellos por qué realmente no me quiero acordar.

Esta fue la manera en que yo pude hacerles entender que esta cumbiamba tiene ganado su lugar en Barranquilla, en el público y en el corazón de cada uno de sus integrantes.

Y si usted que está leyendo este mensaje no hace parte de esta gran cumbiamba no lo piense más: ¡Somos los mejores! ¡Que viva la cumbia! ¡Que viva la gigantona! ¡Que viva nuestro señor director! ¡Que viva nuestro coreógrafo Bairon! ¡Y que viva nuestro Carnaval de Barranquilla!

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